El desafío
Las demás áreas veían al equipo de eventos médicos como «solo logística»: reservar salas y pedir catering. El equipo operaba emergencia tras emergencia, esperaba instrucciones y venía de una etapa de confusión y frustración, muy dependiente de su líder.
Lo que hicimos
Empezamos explicitando el flujo de trabajo de punta a punta con Kanban —demanda, capacidad, políticas y clases de servicio— en un tablero compartido. Después acompañamos al equipo con retrospectivas periódicas para trabajar su identidad y su valor frente a cada audiencia, con experimentos de cuatro semanas y responsables para cada uno.
Lo que cambió
Al ordenar el trabajo en un flujo compartido, el equipo descomprimió su carga mental y empezó a entregar con más serenidad. Meses después, el propio equipo nombró su mayor logro: haber erradicado el miedo al castigo frente a los errores. Hoy define por sí mismo los «cómo» de cada objetivo, tiene una sola narrativa de su avance y revisa abiertamente lo que no cumplió para volver a intentarlo.
Van a haber problemas, no se va a quemar el mundo.
Integrante del equipo
