El desafío
Un banco necesitaba que la agilidad dejara de ser cosa de tecnología y se volviera una forma de trabajar de toda la organización, en Santiago y en regiones. Los propios participantes nombraron lo que había que dejar atrás: silos, miedo a la jerarquía, equipos poco empoderados y poca retroalimentación.
Lo que hicimos
Diseñamos y facilitamos un programa en cinco olas de unos dos meses y medio, con cerca de 300 personas cada una: eventos de inicio y cierre, mentorías grupales, un primer mes centrado en las conductas individuales y un segundo en la colaboración con otros. Cada participante diseñó experimentos y los probó en su trabajo real. Medimos cada ola con autodiagnóstico de entrada y salida, satisfacción y NPS, y ajustamos el programa de una ola a otra.
Lo que cambió
Los participantes realizaron casi 3.000 experimentos. La mentalidad de crecimiento aumentó entre 9% y 28% según la ola, con NPS de hasta 76 y evaluaciones de 4,5 a 4,8 sobre 5. Los equipos reportaron resultados concretos: una jefatura comercial pasó de una tasa de cierre de 12% a 22%, un equipo redujo el ciclo de mantenciones de 85 a 50 días y otro liberó unas 15 horas-persona por semana. Y apareció algo que ningún indicador captura del todo: un lenguaje común entre áreas que antes no se entendían.
El Programa ha hecho que cada persona tome conciencia de su capacidad y de pensar en “Modo Ágil”, empoderarse y hacerse parte de las soluciones, más que quedarse en la queja.
Gerente de Riesgo, banca empresas